Gracias a unos magníficos contactos que tenemos, accedimos a un encuentro inédito a una escritora medianamente conocida, y gracias a ella tenemos un trozo de su nuevo libro, comenten y digan que os parece:
A la salida de clase, una niña se asomaba a la ventana. Era una pequeña criatura que aparentaba 14 años pero con suerte tenía 12 y contaba con unos rasgos muy peculiares, pues tenía unos ojos verdes como el prado, parecía que toda la naturaleza se acumulaba en esos ojos. Aquella niña se llamaba Dana y resulta que estaba allí hablando con la profesora sobre su amistad con los demás compañeros. Pues ella tendía a estar sola, tanto en clase como en el patio de recreo.
Se abrió la puerta y a lo lejos se divisó un cuerpo pequeño y delgado, era ella. Ya había hablado con la profesora y se dirijía a su casa, eran las 15:00 de la tarde, su madre estaría precupada pero a Dana no le importaba. Siempre se quedaba parada en la tienda de dulces, a soñar que cualquier día podría degustar aquella suma delicia.
Llegó a su casa y vió al cartero depositando las cartas en el buzón:
- Buenos dias, señor ¿Podría saber si hay alguna carta para mi?- Preguntó Dana aunque suponía que era imposible.
- ¡Hola! Pues déjame ver…aquí parece ser que hay una carta para ti ¡Que la disfrutes!
La niña con cara de sorpresa cogió la carta, asustada. Tenía un sobre muy curioso y suave al tacto. La abrió con sumo cuidado y se encontró con una bola raramente diferente a todas las conocidas: tenía una tonalidad dorada que resplandecía con la luz del sol, con unas grietas oscuras que hacían más extraño el objeto.
Dana tenía curiosidad, pero sus intentos por abrirlo fueron en vano. Así que, sin más dilación, lo guardó en el primer cajón de su cómoda.
Bajó hasta la cocina donde encontró a una señora con unos ojos negros como el azabache pero, con una característica principal, su vestimenta: solía llevar ropa colorida, tanto en verano como en invierno, pues ella no solamente vestía alegre, sino que era una persona alegre.
- Hola, ¿ Que pasó que llegaste tan tarde? – Preguntó Sara con tono severo.
- Nada, simplemente la profesora quiso volver a aburrirme con sus charlas – Contestó Dana a la vez que emitía un sonoro bostezo.
- Bueno, debería saber ya de que tratan esas charlas pero en fin, supongo que lo de siempre, ¿ Es así o me equivoco? – Preguntó la madre con cara de pocos amigos.
- Si es lo que creo que crees que sea entonces no te equivocas – Contestó Dana con un poco de picardía.
Perdonad pero no podremos enseñaros más hasta que digais que os parece y por favor, sed francos, gracias.

mola
ResponderEliminarle amplié la letra
ResponderEliminardentro de nada encontrareis la continuación.
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